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Aquinate I

LOS PARABOLANOS....

LOS PARABOLANOS....

A propósito de:
Los parabolanos eran personas que en la Iglesia oriental tenía por oficio asistir a los enfermos de los hospitales y cuidar del enterramiento de quienes morían dentro de la ortodoxia.

Los parabolanos formaban una hermandad en los inicios de la Iglesia Católica que se encargaban del cuidado de los presos y enfermos y del entierro de los muertos. No se conoce con precisión su origen en el tiempo, aunque se especula que fue durante la gran peste de Alejandría bajo el episcopado de Dionisio el Grande (segunda mitad del siglo III). Además de sus tareas misericordiosas también formaban un cuerpo de guardaespaldas para el obispo. Parte de su fama (al menos la actual) se debe a que se consideraban violentos alborotadores, utilizados por el patriarca para intimidar al pueblo y favorecer sus intereses en las disputas, además de como su "brazo armado".

Su nombre se debe a que ponían en riesgo sus vidas (paraballesthai ten zoen) al exponerse a enfermedades contagiosas. La palabra griega paraboleuesthai significa "arriesgar la vida", también está relacionada con la palabra parabolani que significa los "jugadores" en el mismo griego.

Su número estaba limitado a 500 en Alejandría por el Codex Theodosianus de 416, aunque posteriormente se aumentó a 600 dos años después. En Constantinopla, el Codex Justinianus redujo su número de 1.100 a 950. No formaban parte de ninguna orden ni abrazaban votos, pero se enumeraban entre los miembros del clero y disfrutaban de sus privilegios e inmunidad.

Después del periodo Justiniano no vuelven a ser mencionados.

Cabe la duda de si fueron estos parabolanos o monjes llegados desde el desierto de Nitria los que apoyaron al patriarca Cirilo en Alejandría en su disputa contra el prefecto romano y la filósofa Hipatia. Muchos opinan que fueron estos los que acabaron con su vida aunque la discusión sobre si Cirilo fue el instigador o no todavía está abierta.

Aborto

Aborto

Reflexión para pensar en torno al aborto y la situación actual:

 

La opción por la aternativa mediadora frente a los dilemas extremistas se articularía en las 10 reglas siguientes:

  1. Evitar el dilema entre pro-life y pro-choice. Posturas opuestas pueden coincidir en que el aborto no es deseable, ni aconsejable; hay que unir fuerzas para desarraigar sus causas; nadie debe sufrir coacción para abortar contra su voluntad, y debe mejorarse la educación sexual para prevenirlo.
  2. No mezclar delito, mal y pecado. Rechazar desde la conciencia el mal moral del aborto es compatible con admitir, en determinadas circunstancias, que las leyes no lo penalicen como delito. El apoyo a esas despenalizaciones no se identifica con favorecer el aborto a la ligera.
  3. No ideologizar el debate. Evitar agresividad contra cualquiera de las partes, no hacer bandera de esta polémica por razones políticas o religiosas y no arrojarse mutuamente a la cabeza etiquetas descalificadoras ni excomuniones anacrónicas. Ni el aborto deja de ser un mal moral cuando la ley no lo penaliza, ni la razón de considerarlo mal moral depende de una determinación religiosa autoritaria.
  4. Dejar margen para excepciones. No formular las situaciones límite como colisión de derechos entre madre y feto, sino como conflicto de deberes en el interior de la conciencia de quienes quieren (incluida la madre) proteger ambas vidas.
  5. Acompañar personas antes de juzgar casos. Ni las religiones deberían monopolizar la moral y sancionarla con condenas, ni las presuntas posturas defensoras de la mujer deberían jugar demagógicamente con la apelación a derechos ilimitados de ésta para decidir sobre su cuerpo. El consejo psicológico, moral o religioso puede acompañar a las personas, ayudándolas en sus tomas de decisión, pero sin decidir en su lugar ni dictar sentencia contra ellas cuando la decisión no es la deseable
  6. Comprender la vida naciente como proceso. La vida naciente en sus primeras fases no está plenamente constituida como para exigir el tratamiento correspondiente al estatuto personal, pero eso no significa que pueda considerarse el feto como mera parte del cuerpo materno, ni como realidad parásita alojada en él. La interacción embrio-materna es decisiva para la constitución de la nueva vida naciente y merece el máximo respeto y cuidado: a medida que se aproxima el tercer mes de embarazo aumenta progresivamente la exigencia de ayudar a que éste se lleve a término. Para evitar confusiones al hablar de protección de la vida, téngase presente la distinción entre materia viva de la especie humana (p. e., el blastocisto antes de la anidación) y una vida humana individual (p. e., el feto, más allá de la octava semana).
  7. Confrontar las causas sociales de los abortos no deseados. No se pueden ignorar las situaciones dramáticas de gestaciones de adolescentes, sobre todo cuando son consecuencia de abusos. Sin generalizar, ni aplicar indiscriminadamente el mismo criterio para otros casos, hay que reconocer lo trágico de estas situaciones y abordar el problema social del aborto, para reprimir sus causas y ayudar a su disminución.
  8. Afrontar los problemas psicológicos de los abortos traumáticos. Es importante prestar asistencia psicológica y social a quienes su toma de decisión dejó cicatrices que necesitan sanación. No hay que confundir la contracepción de emergencia con el aborto. Pero sería deseable que la administración de recursos de emergencia como la llamada píldora del día siguiente fuese acompañada del oportuno aconsejamiento médico-psicológico.
  9. Cuestionar el cambio de mentalidad cultural en torno al aborto. Repensar el cambio que supone el ambiente favorable a la permisividad del aborto y el daño que eso hace a nuestras culturas y sociedades
  10. Tomar en serio la contracepción, aun reconociendo sus limitaciones. Fomentar educación sexual con buena pedagogía, enseñar el uso eficaz de recursos anticonceptivos y la responsabilidad del varón, sin que la carga del control recaiga sólo en la mujer. Sin tomar en serio la anticoncepción no hay credibilidad para oponerse al aborto; hay que fomentar la educación sexual integral, desde higiene y psicología a implicaciones sociales, e incluya suficiente conocimiento de recursos contraceptivos, interceptivos y contragestativos.

¿Será posible este modo de debatir alternativo o se quedará en sueño? La pelota está en el tejado de dos debates: cívico y parlamentario. Quisiera apostar por una mayoría éticamente serena, capaz de independizarse de las patologías extremistas de sus respectivos partidos e Iglesias.

Juan Masiá, jesuita, es profesor de Bioética en la Universidad de Santo Tomás de Osaka (Japón).

LA PALABRA

LA PALABRA

La palabra está muy cerca de ti

Una humilde luz puede romper las tinieblas más espesas, un humilde silencio puede despertar esta Palabra en tu corazón.

Hay que ir acallando todo lo que pueda interferir esta Palabra en tu corazón.

El misterio del silencio es el misterio del escuchar.

Es un silencio para acoger, para expresar que estamos prontos para acoger esta presencia en el corazón.

Ateísmo itinerante....

Traslado aquí una parte del artículo de Juan A. Estrada por su interesante reflexión a la campaña: "PROBABLEMENTE Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida":  

El eslogan contrapone la existencia de Dios a disfrutar de la vida. Es una protesta contra la religión que sofoca, contra un código religioso basado en mandatos, prohibiciones y exigencia de sacrificios, contra lo que acentúa la negatividad de la vida. ¿Por qué incomoda a los cristianos, si el Evangelio es una buena noticia? Jesús trajo un mensaje de esperanza; sanó, perdonó y alivió el sufrimiento; transmitió ganas de vivir y de luchar; anunció una salvación aquí y ahora, para la vida, la del reino de Dios. Nadie acusaría a Jesús de obstaculizar la felicidad humana. El problema es que no ha ocurrido lo mismo con la religión cristiana. El moralismo y la indoctrinación, la juridización del pecado y la proliferación de mandamientos y normas eclesiásticas han hecho a la religión odiosa para mucha gente. No todo el cristianismo se reduce a esto, pero este código impositivo forma parte de su historia. Y los ateos que protestan contra él, tienen más razón que los que aceptan el código religioso, aunque asfixie la vida, porque paradójicamente es incompatible con el evangelio. La respuesta a este eslogan no puede ser sólo otro contrario ("Dios si existe, disfruta de la vida en Cristo"), sino una transformación del cristianismo actual en la teoría y en la praxis.

El Principio...

De la concepción de los ángeles de Rublëv se desprende la unidad y la igualdad – se podría confundir un ángel con  otro -; la diferencia viene de la actitud personal de cada uno hacia los otros, y, sin embargo no hay ni repetición ni confusión. El oro rutilante sobre los iconos designa siempre la divinidad, su superabundancia. Un solo Dios y tres personas perfectamente iguales es lo que expresan los cetros idénticos, símbolos del poder real de que está dotado cada ángel. 

La igualdad perfecta de los ángeles está tan fuertemente expresada que no  existe regla alguna para definir la Persona divina representada en la figura de cada ángel. Para identificar a cada ángel se encuentra un testimonio importante en San Esteban de Pern, contemporáneo de Rublëv y amigo de San Sergio. En su misión entre los zirianos Esteban trae un icono de la Trinidad con la misma composición que el de Rublëv. Alrededor de cada ángel se lee una inscripción en lengua  ziriana: el ángel de la izquierda lleva el nombre de Py (Hijo) el de la derecha (Puiltos) Espíritu Santo y el del centro (Aï) Padre.

  Cada persona tiene su signo indicado por los otros, que orientan la mirada hacia estos emblemas. Detrás del padre se encuentra el árbol de la vida, fuente. El cetro de Cristo señala la casa, iglesia, cuerpo de Cristo. El Espíritu se destaca en el trasfondo de las “rocas escalinadas”: la montaña, la cámara alta, el tabor, la elevación, el éxtasis, el aliento de los espacios y de las cumbres proféticas.